«Logré frenar, me quedé a metro y medio del agujero y llamé al 062»

Ángel Cerviño conducía el lunes de madrugada su Ford Mondeo gris por la carretera N-541 que enlaza Ourense con Pontevedra cuando, literalmente, vio cómo la calzada se venía abajo en Cotobade. Este vecino de la parroquia de Mourente (Pontevedra) cree que la suerte, sus reflejos y el hecho de que circulara a escasa velocidad evitaron un fatal desenlace cuando regresaba a casa después del trabajo.

«Faltaban pocos minutos para las cinco de la mañana. Bajaba despacio y con las luces largas porque estaba un día muy oscuro. Vi algo raro en la carretera, que empezó a caerse y, de repente, ya no había calzada en mi carril», comentó ayer por teléfono a La Voz de Galicia. Con el susto en el cuerpo pudo frenar el vehículo y dar marcha atrás para eludir el socavón de veinte metros abierto en el kilómetro 82 a su paso por el puente de A Rocha. «Me quedé a un metro y medio del agujero. Le di para atrás al coche y llamé al 062 [Guardia Civil] y a un compañero de trabajo que había pasado cinco minutos antes por el lugar para ver si estaba bien», explicó Ángel Cerviño.

Este conductor, que trabaja en San Xurxo de Sacos y conoce bien esta carretera, por la que transita a diario, se sumó a las voces que reclaman una solución definitiva: «Quizá ahora no estaría hablando contigo. Imagínate que vas en tu coche y que desaparece todo y te traga la tierra… Fue un susto grande».

Fuente:  La Voz de Galicia – Fecha de publicación: 10/06/2009

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