El temporal de lluvia y viento, con ráfagas que superaron los 100 kilómetros por hora, dificultó ayer la circulación en las carreteras gallegas a causa de numerosos árboles caídos y varios desprendimientos. El más grave fue el de un talud de tierra en la N-541 que enlaza Pontevedra con Ourense.
El suceso se produjo a las cinco de la madrugada en el kilómetro 82 del vial a su paso por el municipio de Cotobade, en concreto, a la altura del puente de A Rocha que cruza el río Cabanelas. Afortunadamente, ningún vehículo circulaba por la zona cuando se hundió el firme. La caída del talud provocó un socavón de unos veinte metros en la calzada y obligó a la Guardia Civil a cortar el tráfico en sentido Pontevedra, aunque se mantuvo el doble sentido de circulación al emplearse el carril central de cambio de dirección y el arcén contrario.
No es la primera vez que el firme del vial que une la capital con Ourense se viene abajo en este punto, como recordó ayer el alcalde de Cotobade, Manoel Loureiro. El 25 de octubre del 2006, también en el kilómetro 82 y en el mismo punto, se hundió la carretera. Entonces, la aparición de filtraciones de agua y grietas tras varios días de fuertes lluvias motivó el cierre total de la carretera durante una semana. Tanto el regidor como conductores y vecinos reclamaron ayer una «solución definitiva». Además, el alcalde demandó ayer a última hora de la tarde mayor señalización en la zona dañada, ante el temor de que se produjese un accidente.
Fuente: La Voz de Galicia – Fecha de publicación: 09/06/2009