Para el alcalde socialista de Cotobade, Manoel Loureiro, el socavón de 20 metros que provocaron las intensas lluvias del lunes fue la gota que colmó el vaso, agotando su paciencia y la de muchos vecinos de esta localidad. Por eso, ayer mismo se plantó en la sede de la Subdelegación de Gobierno de Pontevedra para exigir a Delfín Fernández Álvarez medidas correctoras que impidan los continuos desprendimientos que ponen en peligro a viandantes, automovilistas y viviendas en la N-541. El regidor pretendía “trasladarle mi indignación personal” después de que se produzcan este tipo de sucesos pese a haberse realizado obras en la zona y a haber proyectos ya aprobados para evitar estos accidentes, aunque pendientes de ejecución.
Loureiro explica que “llueve sobre mojado”. Se trata de un tramo de unos 25 kilómetros, entre las localidades de Bora y Pedre, que en los últimos cuatro años ha sufrido por lo menos otros tantos desprendimientos de consecuencias graves. Grandes paredes que se caían sobre la calzada o corrimientos de tierra de hundían la carretera. Loureiro hace memoria y explica: “En 2005 se derrumbó un muro de contención en San Xurxo de Sacos. Las obras para repararlo, a día de hoy están sen terminar. En 2006 tuvimos problemas similares a los del lunes en este mismo tramo de Viascón y en 2008, también en San Xurxo de Sacos, un tramo de taludes se vino abajo sobre algunas viviendas causando un problema social importante para los vecinos”.
Para Loureiro “son ya demasiados incidentes para un tramo tan pequeño y además en una carretera que tiene un índice de siniestralidad muy elevado por lo que es necesario tomar medidas al respecto”. Además de ser una arteria clave para la comunicación en Cotobade, es preciso recordar que se trata de la carretera nacional que conecta las ciudades de Pontevedra y Ourense.
Los continuos problemas con los desprendimientos en esta carretera ya motivó que el alcalde de Cotobade “provocase” una reunión con los responsables de Carreteras del Estado y el entonces diputado de Infraestructuras, Antón Louro, para buscar una solución. Precisamente, uno de los puntos en los que más urge tomar medidas en esta “compleja intersección” en el kilómetro 82 de la N-541 en donde confluyen con este vial una carretera de la Diputación y otra local. Un tramo por el que pasa también el río Cabanelas, el cual suele aumentar el caudal de forma considerable con las fuertes lluvias. El problema es que ya estaba prevista una inversión de un millón de euros que tenía como objetivo solventar el problema estructural que padece el puente que cruza este río. Las carencias en el viaducto se detectaron después de que sufriera serios daños con las riadas de 2006. Trás más de dos años de espera, las excavadoras por fin habían iniciado las obras meses atrás. Lo que no entienden en Cotobade es que, desde hace un mes “no se volviera a ver una máquina por allí”.
¿Qué consiguió el alcalde en su visita a la Subdelegación? que Delfín Fernández traslade las quejas al delegado del Gobierno, Antón Louro, y al jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado para “paliar esta situación”. “Si no se resuelve en un plazo breve, de unas semanas, no descartamos movilizaciones. Este no es un problema local, sino del Ministerio de Fomento y tendrá que afrontarlo de una vez”, dice el alcalde.
Fuente: Faro de Vigo – Fecha de publicación: 10/06/2009