El BNG reclama al Gobierno soluciones definitivas a los problemas de la N-541 en Cotobade

El BNG registró ayer una iniciativa en el Congreso en la que reclama al Ministerio de Fomento soluciones definitivas a los problemas de la carretera N-541 a su paso por Cotobade, y también actuaciones para acabar con los desprendimientos de tierra en viales de titularidad estatal como la N-120 en Pantón.

Los diputados nacionalistas Olaia Fernández y Francisco Jorquera hacen hincapié en que no es la primera vez que trasladan al Gobierno central las deficiencias de la N-541 en Cotobade. «Os veciños da zona levan anos reclamando melloras na estrada; de feito, algunhas parroquias teñen que dar un rodeo de dous quilómetros, ademais non hai rotondas e en moitos casos hai liña continua, o que impide o cambio de sentido», subrayan.

El Bloque añade que en su día Fomento respondió que el proyecto de mejora de la N-541 en Cotobade estaba rematado y en fase de supervisión, pero no aportó plazos ni presupuestos. Ahora exige que se tomen medidas ante la magnitud del socavón del pasado lunes.

Por su parte, el alcalde de Cotobade, Manoel Loureiro (PSOE), indicó ayer que sigue a la espera de una respuesta oficial por parte del ministerio. El equipo de gobierno sostiene que las obras para reparar el socavón de 20 metros abierto el lunes en el kilómetro 82 de la carretera no podrán empezar hasta que se estabilice el tiempo.

Fuente:  La Voz de Galicia – Fecha de publicación: 11/06/2009

Cotobade amenaza con movilizarse si se producen más desprendimientos en la N-541

Para el alcalde socialista de Cotobade, Manoel Loureiro, el socavón de 20 metros que provocaron las intensas lluvias del lunes fue la gota que colmó el vaso, agotando su paciencia y la de muchos vecinos de esta localidad. Por eso, ayer mismo se plantó en la sede de la Subdelegación de Gobierno de Pontevedra para exigir a Delfín Fernández Álvarez medidas correctoras que impidan los continuos desprendimientos que ponen en peligro a viandantes, automovilistas y viviendas en la N-541. El regidor pretendía “trasladarle mi indignación personal” después de que se produzcan este tipo de sucesos pese a haberse realizado obras en la zona y a haber proyectos ya aprobados para evitar estos accidentes, aunque pendientes de ejecución.
Loureiro explica que “llueve sobre mojado”. Se trata de un tramo de unos 25 kilómetros, entre las localidades de Bora y Pedre, que en los últimos cuatro años ha sufrido por lo menos otros tantos desprendimientos de consecuencias graves. Grandes paredes que se caían sobre la calzada o corrimientos de tierra de hundían la carretera. Loureiro hace memoria y explica: “En 2005 se derrumbó un muro de contención en San Xurxo de Sacos. Las obras para repararlo, a día de hoy están sen terminar. En 2006 tuvimos problemas similares a los del lunes en este mismo tramo de Viascón y en 2008, también en San Xurxo de Sacos, un tramo de taludes se vino abajo sobre algunas viviendas causando un problema social importante para los vecinos”.
Para Loureiro “son ya demasiados incidentes para un tramo tan pequeño y además en una carretera que tiene un índice de siniestralidad muy elevado por lo que es necesario tomar medidas al respecto”. Además de ser una arteria clave para la comunicación en Cotobade, es preciso recordar que se trata de la carretera nacional que conecta las ciudades de Pontevedra y Ourense.
Los continuos problemas con los desprendimientos en esta carretera ya motivó que el alcalde de Cotobade “provocase” una reunión con los responsables de Carreteras del Estado y el entonces diputado de Infraestructuras, Antón Louro, para buscar una solución. Precisamente, uno de los puntos en los que más urge tomar medidas en esta “compleja intersección” en el kilómetro 82 de la N-541 en donde confluyen con este vial una carretera de la Diputación y otra local. Un tramo por el que pasa también el río Cabanelas, el cual suele aumentar el caudal de forma considerable con las fuertes lluvias. El problema es que ya estaba prevista una inversión de un millón de euros que tenía como objetivo solventar el problema estructural que padece el puente que cruza este río. Las carencias en el viaducto se detectaron después de que sufriera serios daños con las riadas de 2006. Trás más de dos años de espera, las excavadoras por fin habían iniciado las obras meses atrás. Lo que no entienden en Cotobade es que, desde hace un mes “no se volviera a ver una máquina por allí”.
¿Qué consiguió el alcalde en su visita a la Subdelegación? que Delfín Fernández traslade las quejas al delegado del Gobierno, Antón Louro, y al jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado para “paliar esta situación”. “Si no se resuelve en un plazo breve, de unas semanas, no descartamos movilizaciones. Este no es un problema local, sino del Ministerio de Fomento y tendrá que afrontarlo de una vez”, dice el alcalde.

Fuente:  Faro de Vigo – Fecha de publicación: 10/06/2009

La paciencia de Cotobade

El Concello de Cotobade debería ir pensando en levantar un par de monumentos. Uno dedicado a los vecinos, por su inmensa paciencia. Ese carácter estoico que les ha llevado a soportar con un asombroso civismo el desplome sucesivo de su carretera nacional. El segundo podría ser algo así como un homenaje al socavón, con mención especial para Fomento, que durante todo este tiempo, y pese a las reiteradas demandas municipales, ha mirado para otro lado en un ejercicio de desidia.?Fomento debería recapacitar seriamente en este asunto, porque a lo mejor en breve hay que levantar un tercer monumento, este al conductor caído en acto de servicio. Ojalá no sea así. Pero el hombre es el único animal que puede tropezar innumerables veces con la misma piedra.

Fuente:  La Voz de Galicia – Fecha de publicación: 10/06/2009

«Logré frenar, me quedé a metro y medio del agujero y llamé al 062»

Ángel Cerviño conducía el lunes de madrugada su Ford Mondeo gris por la carretera N-541 que enlaza Ourense con Pontevedra cuando, literalmente, vio cómo la calzada se venía abajo en Cotobade. Este vecino de la parroquia de Mourente (Pontevedra) cree que la suerte, sus reflejos y el hecho de que circulara a escasa velocidad evitaron un fatal desenlace cuando regresaba a casa después del trabajo.

«Faltaban pocos minutos para las cinco de la mañana. Bajaba despacio y con las luces largas porque estaba un día muy oscuro. Vi algo raro en la carretera, que empezó a caerse y, de repente, ya no había calzada en mi carril», comentó ayer por teléfono a La Voz de Galicia. Con el susto en el cuerpo pudo frenar el vehículo y dar marcha atrás para eludir el socavón de veinte metros abierto en el kilómetro 82 a su paso por el puente de A Rocha. «Me quedé a un metro y medio del agujero. Le di para atrás al coche y llamé al 062 [Guardia Civil] y a un compañero de trabajo que había pasado cinco minutos antes por el lugar para ver si estaba bien», explicó Ángel Cerviño.

Este conductor, que trabaja en San Xurxo de Sacos y conoce bien esta carretera, por la que transita a diario, se sumó a las voces que reclaman una solución definitiva: «Quizá ahora no estaría hablando contigo. Imagínate que vas en tu coche y que desaparece todo y te traga la tierra… Fue un susto grande».

Fuente:  La Voz de Galicia – Fecha de publicación: 10/06/2009