Cuspedriños, en Cotobade, volvió ayer la vista al pasado con la celebración, por cuarto año consecutivo, de lo que era una feria en los años 50 y 60. Durante toda la jornada, los trajes de época convivieron con la modernidad en una cita en la que volvieron a tener un especial protagonismo esos oficios de los que apenas quedan rastro.
De este modo, por Cuspedriños se pudieron ver, ya no solo tratantes de los de antes, sino también afiladores, cantores de ciego o fotógrafos con ambulantes. Pero también, la feria contó con la presencia de un autobús de línea, de esos cuya parte superior se dedicaba a guardar las maletas y los equipajes, que fue cedido por la empresa Autocares Cuiña.
Fuente: La Voz de Galicia – Fecha de publicación: 31/05/2010