El lado más humano del titular del Ejecutivo gallego
La puntualidad no está hecha para el presidente de la Xunta, que ayer llegó a Cotobade con casi treinta minutos de retraso sobre la hora fijada. Un emocionado Touriño agradeció la imposición de la insignia de oro: «Síntome en casa. Levareina sempre comigo porque esta é unha terra que é miña, dos meus avós maternos e da miña nai, á que espero ver en Tenorio».
En el salón de plenos, entre trabajadores municipales y vecinos, había cargos socialistas como Antón Louro, Guillermo Meijón o Francisco Cerviño. Éste mostró orgulloso a Touriño un retrato de su abuelo que cuelga de las paredes. Según apuntó un señor del público, el pariente de Cerviño fue durante cuarenta años secretario del Concello.
Pero si había expectación en el consistorio la afluencia fue todavía mayor en el centro de salud de Tenorio, donde el titular del Ejecutivo gallego se encontró con su seguidora más fiel: su madre. Laura Touriño, a la que llaman Lala, vive en Pontevedra pero quiso acercarse a su aldea junto a una tía. Tras besar cariñosamente a su progenitora, su hijo le preguntó en castellano si aguantaba bien de pie.
La madre de Touriño y la conselleira de Sanidade recibieron un ramo de flores. En su intervención, María José Rubio tuvo un lapsus y habló de «alcaldesa», aunque se dio cuenta y corrigió sobre la marcha tras pedir perdón. Después Touriño mostró su lado más humano: «É difícil transmitir o sentimento e a emoción que hoxe teño». En el lugar de Barro está la casa que vio nacer a su madre y la de sus abuelos: «Aquí pasei parte da miña infancia e aprendín a crecer».
Al estreno del moderno ambulatorio, con fachada en cristal y hormigón, también asistieron el diputado autonómico Modesto Pose, el delegado provincial de Sanidade, Martín Tejedor, y la gerente del Chop, María Codesido. Entre el público, también vecinos y la mujer del alcalde.
Fuente: La voz de Galicia - Fecha de publicación: 01/12/2007