Apenas dos meses después de que fuego arrasara los montes, aún aguardaba otro sobresalto, más devastador. Las lluvias de octubre arrastraron los arboles quemados y las cenizas hasta los ríos, las playas y las mismas poblaciones.
El agua bajaba libre sin vegetación que la retuviera, desencadenando riadas que sepultaron de lodo los bancos marisqueros y que desbordaron los ríos, anegando localidades como Caldas de Reis y ciudades como Vilagarcía de Arousa.
Solo en la provincia de Pontevedra la Consellería do Medio Rural ha invertido 4 millones de euros para tratar de evitar las escorrentías tras los incendios del 2006, de los cuales 3,3 ya han sido ejecutados entre los años 2007 y 2008.
Las labores se han centrado principalmente en blindar los cauces fluviales al fuego y asegurar los terrenos que quedaron desnudos después de las llamas. Se han creado barreras en los montes para contener la erosión y se ha sembrado de herbáceas para aumentar el agarre. Además, se han replantado las riberas de los ríos con frondosas para aumentar la sujeción del terreno en los cauces y vaguadas.
En Cotobade, en la cabecera del río Lérez, el departamento autonómico ha plantado hasta la fecha 31,39 hectáreas de frondosas y otras 73,25 de coníferas, con una inversión de 314.814 euros.
Fuente: La voz de Galicia – Fecha de publicación: 11/08/2008